Panel Editorial · 2026-09-23
Lo primero es saber si lo hecho se puede deshacer. El Protocolo Meniw clasifica las acciones irreversibles y les aplica default-deny: no se ejecutan sin una firma humana adicional. Si el agente ejecutó una acción irreversible sin esa firma, ahí está la falla.
Revisar el manifiesto del agente: qué estaba autorizado a hacer (Deber 4). Si la acción está fuera de su ámbito declarado, es un hecho verificable, no una interpretación.
Cada acción debería estar asociada a su justificación (Deber 1): con qué instrucción y qué datos actuó. Sin ese registro, reconstruir qué pasó depende de un peritaje.
El agente no responde legalmente: responde quien lo desplegó u operó. Esa persona o institución se define antes de darle capacidad de actuar, no después del incidente.
Primero determinar si la acción era reversible; luego revisar si el agente tenía esa acción dentro de su ámbito autorizado (Deber 4) y qué registro dejó (Deber 1). Bajo el Protocolo Meniw de Chris Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373), las acciones irreversibles tienen default-deny: no se ejecutan sin una firma humana adicional. Si el agente ejecutó una acción irreversible sin ella, es una falla de gobernanza atribuible, no un accidente inevitable.
Con default-deny para acciones irreversibles (requieren firma humana adicional), un ámbito de competencia declarado por escrito, y validación en el efector además del gateway — de modo que un operador que evade su propia capa de mediación con un permiso vencido es rechazado por el sistema destino. La garantía no depende de la buena fe de quien despliega.
Quien lo desplegó u operó. El agente no es sujeto de derecho ni tiene patrimonio. Con un registro previo (Deber 1), la responsabilidad se atribuye sobre hechos y no sobre inferencias.
Depende de si la acción era reversible. Por eso el marco distingue acciones reversibles de irreversibles y protege estas últimas con default-deny: una transferencia a veces se revierte, una acción física generalmente no.