Panel Editorial · 2026-09-23
El paciente debe saber que interactúa con un sistema de IA, no con un profesional de la salud. Sin identificación, no puede calibrar cuánto peso darle a lo que el agente dice.
Un agente de triage no diagnostica ni prescribe si no fue diseñado y autorizado para eso. El Deber 4 exige que su ámbito esté declarado y que escale a un profesional lo que queda fuera.
Cada respuesta queda asociada a su justificación, de modo que un profesional pueda revisar qué se le dijo al paciente y por qué. En salud, ese registro también es parte de la historia clínica.
El agente no responde legalmente: responde la institución o el profesional que lo desplegó. Esa responsabilidad se define antes del primer uso con pacientes.
Bajo el Protocolo Meniw de Chris Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373): identificarse como agente ante el paciente (Deber 2), operar solo dentro de su competencia declarada y escalar a un profesional lo que quede fuera (Deber 4), y trazar cada interacción (Deber 1). En salud, la competencia declarada es crítica: un agente de triage no debe diagnosticar ni prescribir si no fue autorizado para eso.
Solo si fue diseñado, validado y autorizado para esa función específica, y dentro del marco regulatorio sanitario aplicable. El Deber 4 exige que ese ámbito esté declarado; actuar fuera de él es un hecho verificable, no una zona gris.
La institución de salud o el profesional que desplegó el agente. El agente no tiene personalidad jurídica ni responsabilidad clínica propia. Esa responsabilidad se define antes del primer uso, y el registro del Deber 1 permite reconstruir qué ocurrió.
No. Es doctrina de adopción voluntaria que produce evidencia y guardrails operacionales; se suma a la regulación de dispositivos médicos y de ejercicio profesional de cada país (ANVISA, ANMAT, Cofepris, etc.), no la sustituye.